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El encuentro de la luz en la unificación

El encuentro de la luz en la unificación

Rudolf Häsler, (1927-1999), artista hiperrealista suizo de educación alemana, se familiarizó íntimamente a partir de sus exigencias artísticas, con los parajes, la cultura y la luz norteafricana. Su búsqueda por un tipo ideal de luz, la clave para todo artista, le hizo viajar por Andalucía, Italia, Grecia, Norte de África y el Sahara, dónde descubrió el orientalismo, ya descubierto por muchas artistas anteriores inquietos e insatisfechos, como Delacroix y Fortuny. De esta forma Rudolf, como el también alemán Paul Klee, no acostumbrados al ámbito mediterráneo, descubrieron en estas tierras doradas y cálidas, la luz blanca de Túnez en el caso de Klee, y la de Marruecos en el caso de Häsler.

Häsler encontró en la cultura Mediterránea una gran riqueza e influencia de culturas, para él era como una reconciliación, de dónde a partir de la diferencia nacía el movimiento, como bien declaraba su hijo también pintor Alejandro Häsler. Encontró en esta diversidad la capacidad y la voluntad por la tolerancia, un referente claro para la actualidad con esta actitud defensora de unificación y comprensión. Él, de orígenes idealistas y románticos de la herencia alemana, encontró la beatitud artística y humana en la hermanización de culturas. Y todo ello le hizo encontrar la purificación de la luz en su obra, todo un reto plástico y humano.

"Muros de Meknes" es la obra que explico a continuación. Meknes o Mequínez, es una antigua ciudad amurallada de Marruecos, una de las cuatro ciudades más importantes del país. Reconocemos en la obra los colores propios de las ciudades de estas tierras bañadas por el arte islámico, el rojo, el marrón y el azul. Como veis, no se vislumbra ninguna sombra ni en el suelo ni en las paredes, por la gran cantidad de luz que hay proyectada en el espacio, la intensa y blanca luz de este país. Por ello, vemos cómo el artista apoyado por la atmósfera blanca y lumínica, hace resaltar los colores vivos de la prenda de la mujer, del suelo y de las paredes. Vemos también cómo trata la textura de la pintura de la muralla, resaltando las grietas y los posteriores rebozados, que nos dan la visión de una pintura abstracta dentro de un marco realista, quedando centrada y siendo la protagonista de la obra, y como aspecto cotidiano y anecdótico el paso de una mujer en un día cualquiera.

Rudolf ha sido siempre un artista emprendedor e inquieto consiguiendo exponer en muchas partes del mundo como en EUA, España, Dinamarca, Francia y Suiza, entre otros, llegando a adquirir un merecido respeto internacional.

Sandra Sàrrias, octubre 2017

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