Esta web utiliza cookies para obtener datos estadísticos de la navegación de sus usuarios. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Más información Cerrar

El terror de los otros... desde Henry James

El terror de los otros... desde Henry James

Henry James (1843-1916), fue un escritor estadounidense de fuerte renombre internacional. Su obra destaca por tratar el punto de vista desde el drama interior de los personajes, dotándoles de una gran fuerza psicológica. Yuxtapone muy a menudo personajes del mundo viejo, más artísticos y corruptos, con los del mundo nuevo, más abiertos e inocentes, en relación al carácter de dos estados diferenciados en los que formó parte, Europa y Estados Unidos. A partir de 1890, su obra tratará la inocencia de forma muy contrastada en el contexto del mundo real y sobrenatural. Tres libros que podríamos destacar son: "Los europeos" de 1878, "Otra vuelta de tuerca" de 1898, y "Los embajadores" de 1903.

"Otra vuelta de tuerca" de 1898, el libro del que os hablaré hoy, trata la historia de una institutriz que es contratada por el tío de los dos niños que educará, adinerado y despreocupado, que vive en Londres y tiene una mansión en las afueras, Bly, dónde correrán una aventura peligrosa y oscura, la institutriz, la señora Grose, el niño Miles y la niña Flora. Todo empieza cuando un día la institutriz ve a lo lejos del jardín de Bly, un hombre de cara pálida y sombría que la mira a ella intensamente. Otro día, aparece en el lago de Bly, en la otra orilla, una mujer vestida de negro con la misma cara blanca que el otro hombre. Resultan ser dos personajes que habían servido en Bly anteriormente, y que murieron por causas desconocidas, por tanto, tenemos a dos fantasmas condenados que influyen malígnamente en el alma inocente de los dos niños, y que la señorita institutriz se verá obligada a protegerlos por encima de sus fuerzas, por la gran estima que les tiene.

La gracia de esta obra recae sobre todo en la gran ambigüedad que se establece entre los niños y la institutriz. Ellos se relacionan con los otros y ella lo sabe, pero por dignidad y precaución lo mantiene oculto, para ir observando y estudiando el comportamiento de los niños, hasta que muy al final, como ser humano, da la vuelta de tuerca para resolver definitivamente el maleficio. Se sobrepone a las angustias de desvelar la verdad de lo infernal, adoptando una seguridad y superioridad en sí misma para ponerse a la altura de los niños. No ha sido hasta entonces, que los niños han ido disimulando su trato con los otros, de la forma más espeluznante posible, el mantener siempre una actitud de una bondad celestial, cumplir con sus deberes con un interés y una voluntad irreprochable, con unos resultados siempre excelentes y sorprendentes, dando crédito a su inteligencia y superior naturaleza infantil. Por consiguiente, no es hasta al final, que la narración no obtiene plena claridad en la desenvoltura en los diálogos y la solvencia de la acción, puesto que, anteriormente, la confusión y el doble sentido de las palabras son una constante, y nos mantiene en vilo hasta el final sublime del libro.

Ahora os mostraré un fragmento donde se ve esta ambigüedad en los diálogos. En este momento donde conversan Miles y la institutriz, su relación interna viene precedida de charlas anteriores, donde Miles se ha ido descubriendo poco a poco, pero aún, las verdades tenebrosas siguen ocultas por parte de los dos. En la narración anterior, la señora Grose se ha llevado a Flora a Londres, así que en Bly se han quedado la institutriz, Miles y los criados. Veamos:

"-¡Así es que estamos solos!

-Bueno, más o menos.-Me parece que mi sonrisa fue poco convincente-. Pero no del todo. Eso tampoco nos gustaría.

-No, me imagino que no nos gustaría. Claro que tenemos a los otros.

-Sí, tenemos a los otros..., es verdad que los tenemos- dije.

-Pero aunque los tengamos-contestó, sin sacar las manos de los bolsillos, y plantado delante de mí-, no es mucho lo que cuentan, ¿no le parece?

Hice lo que pude, pero me sentía poco segura:

-Depende de lo que se entienda por "mucho".

-Sí, todo depende de esto."

¿Quienes son los otros? ¿el servicio? no, claramente, los otros son los muertos, pero no dejan nada claro, y de esta forma se va nutriendo el misterio y el terror del libro, que hoy en día nos sigue sorprendiendo.

Sandra Sàrrias, octubre del 2017

-Fragmento de la edición Seix Barral de 1984.

comparte

Artículos destacados

Los esperpentos de Ramón del Valle-Inclán, por Sandra Sàrrias
Los esperpentos de Ramón del Valle-Inclán ...

Ramón del Valle-Inclán (1866-1936), fue un poeta, dramaturgo y novelista de la corriente literaria denominada "modernismo" de España, y con ...

'El viejo y el mar' de Ernest Hemingway por Sandra Sàrrias
"El viejo y el mar" de Ernest Hemingway p ...

Ernest Hemingway (1899-1961), fue un escritor y periodista estadounidense, uno de los más importantes del siglo XX. Su escritura mesurada, c ...